Libros y películas durante la cuarentena

Redactado por: Javier Gallego Alonso.

Ya que en esta interminable cuarentena hay tiempo, al menos más tiempo del habitual, para reflexionar sobre Arte, ver películas y series, leer libros y escuchar música, voy a dejar aquí –y lo iré actualizando– los libros y películas que he leído y leeré durante el confinamiento; quizás añada también álbumes de música.

Únicamente los nombraré y acompañaré de una brevísima reseña; quiero decir que, al menos en lo que respecta a las películas, no es mi intención establecer un juicio definitivo sobre las obras en cuestión, sino expresar lo que a mí me han parecido y el valor que les otorgo en mi primer acercamiento a ellas; no voy a argumentar ni justificar nada.

Sin más dilación, aquí van las listas.

Libros:

  • Rimas y leyendas (Gustavo Adolfo Bécquer, 1871): Formidable obra de gran calado lírico y depurada técnica, dirigida por el autor de forma plenamente consciente a la simplicidad formal, tanto en prosa como verso. Una de las obras poéticas más notables del romanticismo y el premodernismo españoles.
  • La muerte de Virgilio (Hermann Broch, 1945): En realidad es un relectura, ya la había leído anteriormente. Se trata de una colosal obra maestra de la literatura universal, de un vuelo poético inefable, de una profundidad intelectual y metafísica casi sin parangón.
  • El paciente (Juan Gómez-Jurado, 2014): Escribí un artículo sobre el libro hace unos días. Me avergüenza ver el nombre de este escritorzuelo junto a los del resto… Pésima novela con pretensiones de thriller; absolutamente abominable.
  • Veinte poemas de amor y una canción desesperada (Pablo Neruda, 1924): Impresionante oda del poeta chileno al cuerpo femenino, a la sensualidad y sexualidad, a la pasión y desenfreno amorosos, así como al desengaño, en clave más irónica que otros trabajos suyos posteriores.
  • Los versos del capitán (Pablo Neruda, 1952): Con un estilo más depurado y sosegado que sus famosos poemas de amor del 24, son estos poemas de un mayor calado reflexivo e introspectivo, aunque quizás resulte un conjunto de menor vuelo estético. Muy estimable obra.
  • Poesía completa (Edgar Allan Poe): El genio de Edgar Poe brilló en cualquier género que abarcó, así también en la poesía. Sin llegar a las cotas que alcanzó en prosa, un puñado de sus poemas es notable, rozando la excelencia en algunas ocasiones; su sentido del ritmo está al nivel de los mejores poetas en lengua inglesa de su siglo.
  • Teoría poética y estética (Paul Valéry, 1952): Revelador compendio de discursos y conferencias del gran poeta Paul Valéry. En mi caso, ha servido para confirmar algunos puntos de vista que me eran algo difusos, sólo intuidos, acerca de la actividad artística, en especial hacia la música y la poesía, además de las diferencias entre ésta y la prosa. Muy interesante.
  • El gusto (Valeriano Bozal, 1996): Cáustico ensayo –más que un ensayo es un resumen– sobre el concepto filosófico del gusto en relación al Arte. Se trata de un texto dirigido a profanos en la materia, que ciertamente cumple lo que ofrece, aunque no tiene profundidad alguna. Interesante si se es un lego en estos temas; vacuo si ya se tiene un bagaje previo.
  • Ensayos completos I (Edgar Allan Poe, 2018): Magnífica recopilación de ensayos literarios de Edgar Allan Poe. Eruditos, técnicos, incisivos, despiadados, muestran la gran capacidad crítica de Poe y cómo reformó e influyó inmensamente la crítica literaria posterior a él.
  • Paradoja y genio (Oscar Wilde, 1993): Colección de aforismos y sentencias del genio Oscar Wilde, tomada de sus obras y cartas. El intelecto de Wilde siempre es brillante, ingenioso, paradójico y juguetón. De imprescindible lectura, aunque no puede abarcar la grandeza total del artista.
  • La plaga (Albert Camus, 1947): Mítica obra del filósofo Camus, y muy pertinente en estos tiempos de pandemia. Más que méritos artísticos estilísticos, es una obra que presenta una honda reflexión sobre la muerte, la soledad y la solidaridad. Buena.
  • El enfermo imaginario (Molière, 1673): Gran obra teatral del genio francés, que se ríe de todo el mundo, especialmente de los médicos de su época y de cualquier charlatán mentiroso, y que no es otra cosa que un espejo del hombre, de lo absurdo y fanático que puede llegar a ser.
  • William Shakespeare (Victor Hugo, 1970): Excepcional ensayo que, gravitando continuamente sobre la figura de Shakespeare, se erige en un ideario moral, ético, religioso, social y artístico de su autor, en el que reflexiona profundamente sobre el papel y la importancia del arte en la sociedad, sobre la figura de los genios y sobre la necesidad del progreso espiritual e intelectual para alcanzar una sociedad más justa y tolerante.
  • El cementerio marino (Paul Valéry, 1920): Formidable poema, introspectivo, metafísico, deliberadamente oscuro y muy lírico.

Películas:

  • Escondidos en brujas (Martin McDonagh, 2008): Irresistible mezcolanza con un equilibrio resbaladizo y muy bien logrado entre cine negro y comedia negra. Es una obra melancólica, existencial y de un lirismo sobrecogedor en algunos momentos.
  • El triunfo de la voluntad (Leni Riefenstahl, 1935): Portentoso documental que más que un filme de propaganda nazi, y lo es), se trata de un tour de force visual que deja sin aliento, con ideas absolutamente pioneras, con un montaje magistral y adelantado a su tiempo, y de una fuerza arrolladora e imperecedera, muy pocas veces igualada.
  • El fondo del aire es rojo (Chris Marker, 1977): Extraordinario documental que narra las vicisitudes del alzamiento y caída de los movimientos políticos de izquierdas durante los años 60 y 70 a nivel global, y especialmente a nivel europeo, sobre todo en Francia. Reúne de forma muy habilidosa fragmentos filmados a través de varias décadas para reconstruir un mosaico histórico desazonador, violento, que nos refleja como sociedad, con todas nuestras carencias y defectos, junto con unas pocas –muy pocas– virtudes.
  • Y tú mamá también (Alfonso Cuarón, 2001): Maravillosa obra de arte del director mexicano Alfonso Cuarón, la cual aglutina una vitalidad, un amor por la vida, una reflexión sobre la amistad y el autodescubrimiento sobrecogedores. Bellísima película.
  • El señor de los anillos (Ralph Bakshi, 1978): Formidable película de animación que adapta las míticas novelas de Tolkien. Mucho más bella y profunda, de mayor calado humano que la versión de Peter Jackson.
  • Nimh, el mundo secreto de la Sra. Brisby (Don Bluth, 1982): Muy apreciable película de animación. Posee imágenes de un poder increíble, algunas de ellas incluso aterradoras. Sin embargo, creo que tiene momentos mucho más débiles, con caídas de tono y ritmo.
  • Puro vicio (Paul Thomas Anderson, 2014): Apabullante obra maestra de Paul Thomas Anderson, absolutamente personal en su planteamiento narrativo.
  • El hombre que pudo reinar (John Huston, 1975): Espectacular película de aventuras, descarnada, dura, que narra un periplo prácticamente suicida en tierras del Asia central; con el peligro cerniéndose sobre los protagonistas, siempre acechante e imprevisible.
  • Concursante (Rodrigo Cortés, 2007): Interesante película que explora la enorme trampa, el gran callejón sin salida que es el capitalismo. Hay buen hacer en ella, pero se nota que es el primer filme del director, demasiado deudor de la narrativa de Scorsese.
  • El príncipe de las tinieblas (John Carpenter, 1987): Obra maestra indiscutible de terror, poderosísima, escalofriante, nada tramposa y narrativamente impecable. Para mí es la mejor película de su director junto con La cosa.
  • La casa de las dagas voladoras (Zhang Yimou): Bellísima obra, con algunas de las mejores secuencias de acción que he visto en mi vida; trágica, emocionante, de un lirismo sobrecogedor.
  • Kenshin, El Guerrero Samurái: Recuerdos (Kazuhiro Furuhashi, 1999): Impresionante película de animación, cuya acción acontece en el Japón de mediados del siglo XIX, durante la devastadora guerra civil que dio paso a la era Meiji. Se centra en la figura de un legendario samurai conocido como «Batusai el carnicero»; pero más que un relato de samuráis, es una reflexión sobre el asesinato, los remordimientos, además de la debilidad o nulidad moral ante lo absurdo de la guerra.
  • En realidad, nunca estuviste aquí (Lynne Ramsay, 2017): Turbadora, sórdida, durísima película de cine negro, con un Joaquin Phoenix espectacular. Muy buena.
  • Sentido y sensibilidad (Ang Lee, 1995): Estupenda película basada en la novela homónima de Jane Austen, llegando a profundidades psicológicas muy notables, y retratando de forma espléndida a personajes increíblemente bien dibujados. A fin de cuentas es una historia sobre el amor, la esperanza y la pérdida.
  • Tucker, un hombre y su sueño (Francis Ford Coppola, 1988): Interesante –y brillantemente realizado– film del gran Coppola, que cuenta la historia de un visionario creador de coches que se arruina por competir contra las grandes marcas. La historia es claramente un trasunto del propio Coppola y su lucha contra los grandes estudios de Hollywood.
  • Roma (serie de TV) (John Milius, William J. MacDonald, 2005): Impresionante serie que se centra en el convulso y despiadado paso de la república romana al imperio, retratando las grandes figuras de ese momento: Julio César, Octavio, Marco Antonio, Pompeyo, Bruto, Casio, Cicerón, etc. La reconstrucción histórica es apabullante y sus logros estéticos casi innumerables. Una colosal obra de arte, sin duda.
  • Blue Jasmine (Woody Allen, 2013): Muy apreciable drama de Woody Allen que narra la caída en desgracia de una mujer refinada y rica, y también despreciable en ciertos aspectos, que debe mudarse con su hermana de condición humilde y afrontar una nueva vida para la que no está preparada. Es una peripecia, como muchas de las de Allen, sobre una caterva de perdedores que él convierte en entrañables. La interpretación de Cate Blanchet es sublime.
  • Silencio (Martin Scorsese): Increíble obra maestra de Scorsese, ambientada en el Japón del silgo XVII y el intento de evangelización de éste por parte de los cristianos europeos; y cómo esta empresa resultó un fracaso, siendo perseguidos hasta la muerte o la apostasía. Un estudio desolador sobre la fe, uno de los temas predilectos de Scorsese.

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