Culpables

Y el llanto del pájaro flamígero ensordece por mediación de manos arrugadas. Nunca la palabra tuvo tanto valor ni jamás lo tendrá, porque es de valientes hablar cuando se ha perdido el llanto.

La palabra deja paso al balbuceo, y éste, a las lágrimas y el silencio. ¿Pará qué pronunciar lo evidente; por qué nombrar pudiendo señalar en un mundo de ciegos? El discurso muere dejando paso al crepúsculo de la discordia. Todos estabais avisados, y nadie actuó; toda condenación es poca.

Vuestra vergüenza habréis de lamentar hasta la muerte, y en ésta sólo conoceréis dolor y aquélla se os hará extraña. Vuestra descendencia heredará la vergüenza y el dolor inevitablemente hasta que dejéis de insultar al tiempo. Vuestra conciencia se convertirá en polvo antes de despertar, igual que un feto abortado.

Vuestros ojos son testigos de maravillas que no merecéis; los sentidos se deleitan con cosas que no comprendéis… Patéticos, ridículos, penosos…