Psicópatas: están entre nosotros.

Redactado por: Javier Gallego Alonso.

«Una vez el psicópata alcanza una posición de poder e influencia, alienta con renovada energía su segunda cualidad esencial, su faceta más brutal y egocéntrica, la faz más primigenia de su razón de vivir, que no es otra que obtener el dominio y el control de su ambiente. Es ésta su motivación fundamental, debido a que está privado de sentir —cuando el trastorno se manifiesta en toda su extensión— las emociones humanas básicas relacionales, como el amor, la compasión, la amistad o la solidaridad. Ya que el psicópata no puede establecer una relación auténticamente humana, simula que lo hace, mientras busca controlar y dominar las personas y los sitios en los que él se mueve.»

— Cara a cara con el psicópata (2004), de Vicente Garrido.

El ser humano evita, con razón, pensar en ciertas cosas que forman parte no sólo de su día a día, sino de la propia condición humana. Lo hacemos todos, y lo hacemos sencillamente para no pegarnos un tiro al asumir cómo de asquerosa es a veces la realidad en la que nos movemos. Hay muchas cosas que ignoramos voluntariamente: machismo, racismo, prostitución, corrupción política y social, hipocresía, guerras, genocidios…

Sabemos que todo esto existe aunque lo ignoremos, pero, aun siendo muy grave, no es ni la mitad de peligroso en comparación con lo que desconocemos o negamos que existe; uno de estos peligros (puede que el mayor de ellos) son los psicópatas.

Aquí el problema no es tanto el desconocimiento como la falsa percepción con respecto al tema: se cree (en gran parte por culpa del cine) que su presencia es casi inexistente. Cuando nos hablan de psicópatas se nos viene a la cabeza alguien con una motosierra y una máscara hecha de piel humana, o lo asociamos directamente con asesinos en serie que están a buen recaudo en la cárcel.

La realidad es muy distinta a esto, y mucho más terrible y peligrosa. La verdad es que se estima que alrededor de un 6% de la población mundial tiene síntomas psicopáticos y entre un 2-3% está formada por psicópatas puros.

¿Qué quiere decir esto? Los psicópatas viven entre nosotros: coinciden con nosotros en el supermercado, en el bus, en el metro… probablemente nos encontramos a uno por la calle cada pocos días y por supuesto no nos damos cuenta.

Cuando pienso en los psicópatas se me viene a la cabeza la magistral película de John Carpenter Están Vivos (They live, 1988). En la película, el protagonista se da cuenta de que en la Tierra convive con nosotros una raza extraterrestre. Y no sólo eso, sino que son miembros de las altas esferas políticas, además de individuos que aparecen en televisión difundiendo mensajes subliminales para convertir a los humanos en sus esclavos. Los consigue distinguir gracias a unas gafas especiales, pero a simple vista parecen personas normales.

Esto mismo sucede con los psicópatas, y precisamente este hecho es lo más aterrador de todo. Los psicópatas parecen normales: no llevan un cartelito que los identifique, y es una pena, ya que son los seres humanos más peligrosos que existen, sin duda alguna. Lo verdaderamente espeluznante ocurre en su mente: son autómatas que se comportan como personas, es decir, no tienen emociones. Los psicópatas son seres sin remordimientos, no pueden establecer relaciones sanas con otra gente, son egoístas y manipuladores por naturaleza; pueden usar y usan a las personas con la única intención de conseguir sus objetivos. Da igual el objetivo que tengan en mente, pues su forma de autorrealizarse siempre es la misma: ejercer el control sobre su entorno, sentirse más poderosos y superiores a sus semejantes. Todos recurren a esto ante su incapacidad para sentir emociones estables e identificables. Dicho de otra forma: no son como nosotros, pero lo parecen porque fingen extremadamente bien. Un psicópata estudia a quienes le rodean: modelos de conducta, reacciones a estímulos, etc. y después los imita casi a la perfección.

Siempre actúan de una forma racional, aunque no tiene por qué ser inteligente. Son capaces de cometer un asesinato si quieren sacar a una persona de sus vidas porque no ven una solución más rápida y «eficiente».

No es cuestión de volverse paranoicos ni desconfiados (al menos no demasiado), pero esta gente existe y puede ser de gran ayuda identificarlos a tiempo. Un rasgo que los distingue a todos es la mentira y la manipulación.

Desde luego que no todos son asesinos ni actúan de la misma manera; es más, cada uno de ellos es un mundo, pero lo que los une son sus atributos inhumanos mencionados anteriormente. No obstante, un psicópata puede ser el tipo nuevo y carismático que entra a trabajar en tu empresa, asciende rápido aprovechándose del trabajo ajeno y consigue que te despidan mientras te chantajea; el tipo con el que te casas y te maltrata física y psicológicamente durante años, haciendo caso omiso de unos hijos que no le importan lo más mínimo mientras se gana amantes de las que aprovecharse con sus mentiras… Estos son sólo dos ejemplos clásicos.

Los psicópatas no se encuentran únicamente en situaciones cotidianas o son sólo unos aprovechados de tres al cuarto (ojalá fuese así). Pueden ocupar cargos importantes como funcionarios o políticos: Stalin ciertamente lo fue, por poner un ejemplo extremo. Cuando llegan a altos cargos de poder, ya sea económicos o políticos, podemos esperarnos lo peor. Para un psicópata lo único que importa en su vida es él. Es más, varios personajes de la política y el mundo financiero actuales (tanto nacionales como internacionales) probablemente lo sean.

Escribo este artículo únicamente para que quien lo lea reflexione sobre el tema, y porque está claro que persiste una absoluta ignorancia ante esta situación en todos los ámbitos sociales, y eso da mucho miedo.

La figura del psicópata es el terror puro hecho persona, el caos y la desolación acechándonos disfrazados con buenos modales. El psicópata, en resumen, es la personificación del horror. Es el horror.

Recomiendo la lectura del libro Cara a cara con el psicópata (2004) de Vicente Garrido, del cual tomé el primer fragmento de este artículo. Es un texto muy ameno, en el que se explica de forma sencilla y general (no es necesario ser un experto en nada para leerlo) lo que es un psicópata y cómo se lo puede reconocer. Garrido no es un maestro en el uso de la sintaxis, pero no es eso lo que se le pide, sino que explique el tema para que todo el mundo lo pueda entender, cosa que consigue.

Voy a concluir con otro párrafo de dicho libro que me parece bastante revelador:

«El psicópata parece un tipo normal, pero es porque nos fijamos en lo que dice, porque tenemos la voluntad de creer a la mayoría de los que forman parte de nuestro entorno, de modo transitorio o permanente, salvo que tengamos razones poderosas para no hacerlo. Ahora bien, ¿qué sucede cuando la persona no sólo dice que nos quiere o que nos va a ayudar, sino además resulta alguien que nos atrae, pero en sus planes de dominio no somos sino obstáculos o víctimas? Está claro: se convierte en una grave amenaza para nuestra estabilidad emocional, nuestras finanzas, el orden de nuestro pequeño mundo… o incluso nuestra vida.»

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