La brujería en Irlanda: el caso de Alice Kyteler.

Redactado por: Patricia Fernández Fernández.

Aprovechando la pasada celebración de Halloween os traemos otra entrada directamente relacionada con la brujería. No, no tratará sobre las brujas de Salem, ni tampoco sobre las brujas de Zugarramurdi, ni sobre la afamada bruja de Blair, sino sobre cierta mujer muy poco conocida cuya historia consideramos realmente interesante y peculiar.

En esta ocasión hablaremos sobre Alice Kyteler, la primera mujer acusada y juzgada por brujería en el sentido moderno del término (es decir, no como simple superchería, sino como gran herejía). Alice nació en 1280 en Kilkenny, Irlanda. Fue la única hija de un matrimonio anglo-normando de excelente posición: su padre era banquero y, a su muerte, Alice heredó todos sus bienes y continuó con el negocio.

A los diecinueve años Alice contrajo matrimonio con William Utlagh (o Outlawe), un socio de su padre veinte años mayor que ella. El hermano de William, Roger, era gobernador de Irlanda, lo que indica la posición social de esta familia. Por estos años Alice decidió construir un anexo de su casa en Kyron Street y montar una posada.

Las fuentes cuentan que Alice era una mujer de gran belleza y muy delicada, e insisten en su capacidad para atraer a los hombres y someterlos a su voluntad. También indican lo mucho que le gustaban los grandes regalos, el dinero y las joyas. Pronto la posada se convirtió en un desfile de jóvenes (y no tan jóvenes) que intentaban llamar la atención de la dama de cualquier forma y satisfacer sus caprichos y antojos. Al tiempo empezaron a surgir rumores entre las gentes que acusaban a Alice de practicar junto a sus criados ritos satánicos en los sótanos de su negocio. William murió en extrañas circunstancias y tras este hecho se encontró toda una colección de objetos «mágicos» en las dependencias de Alice.

Algunos meses después volvió a casarse, esta vez con un hombre llamado Adam Le Blont, también banquero. Se cree que llegó a tener con él una hija llamada Basilia que habría nacido en 1310. Según podemos saber, Le Blont murió súbitamente tras una gran borrachera. En este momento Alice sumó a sus dos fortunas (la de su padre y la de su primer marido) la del recién fallecido. Además, su posada se convirtió rápidamente en una de las más famosas de Kilkenny.

En 1311 nuestra protagonista se casó por tercera vez con un rico terrateniente llamado Richard de Valle, quien tampoco tardó mucho en morir. Parece que expiró tras ponerse enfermo después de una cena pantagruélica. Richard había legado sus posesiones a Alice, por lo que se convirtió en este momento en una de las personas más acaudaladas del condado de Leinster. Competía en riqueza y recursos incluso con los príncipes de la Iglesia.

En 1320 Alice pisó el altar por cuarta y última vez. Contrajo nupcias con un hombre normando de nombre John Le Poer, un cliente frecuente de su posada. Pero en 1323, y como víctima de un aparente encantamiento, John comenzó a volverse lento y torpe como un anciano, empezó a caérsele el cabello y a perder las uñas. Los hijastros de Kyteler y su esposo moribundo aprovecharon estas circunstancias para trasladar a Richard de Ledrede, obispo de Ossory, sus oscuras sospechas de que Alice planeaba el final de John para que sus propiedades pasaran a manos de William Utlagh (el hijo que tuvo con su primer marido). Una vez estas acusaciones llegaron a oídos de Ledrede, al obispo se le ocurrió algo muy novedoso: imputar cargos de herejía contra Lady Kyteler, su hijo, otros tres hombres y siete mujeres. Quedaron acusados de abjurar de la fe cristiana y de proclamar que Cristo era sólo un hombre que fue condenado a muerte por sus propias faltas.

Las apelaciones de Lady Kyteler fueron recogidas en el Parlamento de Dublín y en julio en 1324 Ledrede se las arregló para hacer que legos reales aparecieran en su tribunal y que Kyteler y su hijo fueran declarados herejes y acusados de brujería, usura, perjurio, adulterio y relaciones con demonios (se afirmaba que la mujer había mantenido relaciones sexuales con el demonio llamado Robin Artisson). Además, a Alice y a sus compañeras se las excomulgó de la Iglesia y sus bienes fueron confiscados y puestos bajo autoridad secular (algo muy frecuente). A pesar de estas acusaciones, William salió bastante bien parado: fue obligado a escuchar misa tres veces al día durante un año, ayudar a los pobres y pagar a la iglesia un tejado nuevo.

Aunque la ley inglesa prohibía la tortura no prohibía los latigazos, así que se dispuso que tanto Alice como sus compañeras fueran azotadas. Además, la dama sería quemada en la hoguera como hechicera principal e instigadora del grupo.

Y aquí entra en escena la que desempeñará un papel fundamental en toda esta historia: Petronilla de Meath, doncella de confianza de Alice. Fue secuestrada y brutalmente torturada para que declarara en contra de su señora. Tras seis tandas de azotes, Petronilla confesó haber visto a Lady Kyteler en mitad de actividades mágicas. Además, relató cómo había visto a la dama limpiar las calles que conducían a la casa de su hijo mientras realizaba un encantamiento para atraer toda la riqueza de la ciudad hasta su puerta. También confesó que su señora la había enseñado a ser bruja y que ambas volaban por los aires en una barra de madera cubierta con aceites.

Petronilla fue quemada en la hoguera el 3 de noviembre de 1324, conviertiéndose en la primera persona en Irlanda en ser ejecutada por este terrible método. Murió haciendo creer a todos que era una bruja realmente y llamando a gritos a su señora para que acudiera en su rescate. Tenía sólo veinticuatro años.

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Cuando las cosas no podían pintar peor apareció el ex-cuñado de Lady Kyteler, Roger Utlagh, gobernador de Irlanda. Con su ayuda Alice logró escapar de las mazmorras de Kilkenny Castle y burlar a la muerte y huyó a Inglaterra, supuestamente, llevándose consigo a la hija de la fallecida Petronilla. Y su rastro se pierde aquí, pues no poseemos más información sobre su historia. Lo que sí sabemos es que la decisión de Roger de interceder en favor de Alice no le trajo buenas consecuencias.

En la actualidad puede visitarse la posada que originalmente regentara Alice, Kyteler’s Inn, reconvertida en un pub con mucho encanto.

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